El espacio en la obra de Julio Cortázar – Continuación…

septiembre 14, 2008 1 comentario

En ocasiones anteriores habíamos planteado un método de lectura sobre algunos cuentos de Julio Cortázar (ver post). Allí nos adentramos en la lectura de los cuentos “Casa tomada” y “Bestiario” para analizar el uso especifico del peligro en el espacio que se ejecutaba en estas obras.

El espacio que es tan extraño y a la vez tan simple que genera diferentes situaciones y eventos fantásticos. Podemos ubicar dos cuentos de Cortázar que son muy importantes, y son: “Las Puertas del Cielo”, donde una bailanta lleva al encuentro de Mauro con Celina, su esposa, recientemente fallecida; otro ejemplo es el cuento “El Otro Cielo”, donde vemos al personaje principal que al adentrarse en una galería sobre la calle Güemes en Buenos Aires, se transporta a París de años atrás

En primera instancia nos encontramos con el cuento “Las Puertas del Cielo”, donde Mauro pierde a su mujer Celina, y mientras busca consuelo o compañía con su amigo, un abogado llamado Marcelo, sale a bailar como lo hacía cuando su mujer vivía. En busca de algo que logre despejar a Mauro entran en una bailanta, esta bailanta que funciona de una manera tan normal termina siendo fantástica. Mientras están dentro se encuentran con que empiezan a sentirse extraños, con calor y agobiados. En su estadía en la bailanta ven pasar a unos metros de ellos a una mujer, que Marcelo ve parecida en exceso a Celina, aturdido se encuentra con que Mauro también la vio y pensó exactamente lo mismo.

En el otro cuento, titulado “El Otro Cielo”, nos encontramos con un personaje principal, que es un hombre que no nos dice como se llama. Este Hombre relata su vida, y la cuenta de la manera en la que a él le resulta agobiadora y exhaustiva. En su búsqueda de una salida recorre las calles del barrio cerca de la Galería Güemes, en está se encuentra un espacio particular que lo lleva a la ciudad de Paris años atrás de cuando relata su vida, el año 1928 aproximadamente. En esta Galería y el lugar a donde lo transporta, el Hombre encuentra una forma de escapar de sus responsabilidades, de su madre y de su novia. En Paris encuentra el relax y la tranquilidad suficiente para poder vivir sin que el resto de los sucesos le importen, más allá de los que pueden afectar a su acompañante parisina. Vale aclarar que existe un dejo de peligrosidad y temor en el Paris al que llega a través de la Galería Güemes, la presencia del asesino llamado Laurent es la que representa el peligro. Esta presencia se presenta en el espacio al que viaja el Hombre, pero la figura de Laurent no es el espacio, por lo tanto no lo tomamos como un Espacio capaz de ser denominado como peligroso.

Hay que aclarar que igualmente el Hombre se siente amenazado por la presencia de Laurent, al igual que por la de un hombre al que llaman el Sudamericano, pero su miedo parte del miedo de Josiane (su, anteriormente mencionada, parisina acompañante): (…) Josiane en su bohardilla de novela barata, con el miedo al estrangulador rondando por París y esa manera de apretarse más y más contra mí mientras pasábamos revista a los asesinatos de Laurent

En base a estos dos textos podemos plantear, superficialmente, la idea de que estos personajes necesitan el Espacio Fantástico como una forma de relax y de tranquilidad. Estas formas se ven apoyadas por la presión que ejercen diferentes maneras de la vida cotidiana de cada uno y la sensación de incomprensión en otros personajes. Las diferecnias con los espacios tratados en los cuentos anteriores está a simple vista, y más allá del análisis que hagamos al respecto, los dos tipos de espacios son de gran diferencia entre uno y el otro y, sin embargo, ambos bajo la firma del mismo autor.

Bibliografía

Cortázar, Julio, Bestiario / Deshoras, Alfaguara: Buenos Aires, 2004

Cortázar, Julio, Todos Los Fuegos el Fuego, Punto de Lectura: Buenos Aires, 2002

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La escuela Tolkien: Hoy “Eoin Colfer”

septiembre 6, 2008 1 comentario

Aclaración: A partir de ahora (y durante salteadas ediciones) me referire a la “Escuela Tolkien” como un grupo de escritores que han desarrollado más de una obra, siguiendo la línea fundadora (aunque también podríamos llamarla la línea más popular, para no entrar en discusiones de género) de J. R. R. Tolkien. Estos escritores son agrupados por su relación con la temática de Tolkien, pero no necesariamente por el estílo en la narrativa u otras digresiones.

Nacido en Irlanda en 1965 y de vocación docente, Eoin Colfer se nos presenta como un docente común y corriente, con familia tipo y oriundo de Wexford. En el año 2001 Colfer edita el primer tomo de Artemis Fowl, teniendo como antecedentes la edición de algunos libros infantiles (como el ejemplo de Benny y Omar) donde relataba aventuras en base al tiempo pasado en Tunez durante su infancia.

Si la aparición de Artis Fowl tiene alguna relación con el éxito alcanzado por Harry Potter en 1997 en el Reino Unido es una duda, pero lo cierto es que la obra de Rowling llevó a que autores del género tengan mayor alcance con sus obras. En este caso, Artemis Fowl es una obra que se adhiere a la Escuela Tolkien, relatando las aventuras de un niño de doce años que, ubicandose en un lugar entre huerfano e ignorado, por sus padres y rodeado de una fortuna que se agota comienza a hacer contacto con los seres subterraneos (enanos, gnomos, trolls, centauros, entre otros) y desarrolla una batalla entre estos y él mismo donde da prueba de las capacidades intelectuales que lo caracterizarán a lo largo de los ocho libros que lleva la serie.

Artemis es un personaje energico, sumamente independiente de cualquier condición social que pueda atarlo, pero al mismo tiempo tiene las características afectuosas de cualquier pre-adolescente que se irán viendo a lo largo de la saga que es su vida.

A Colfer lo caracterizan la capacidad de representar personajes definidos (aunque algunos caigan en estandares predecibles), las tramas son su fuerte: se presentan intrincadas y de resoluciones complejas, tratando temáticas poco simples y mezclando el mundo humano (o real) con el mundo de las criaturas subterraneas (o fantástico), la inserción de uno en el otro está planeada detalladamente y no deja cabos sueltos para que el lector encuentre flaquezas en el texto. A pesar de apuntar a un publico adolescente e infantil, los libros de Colfer no presentan ningún inconveniente para la lectura adulta y tampoco así la problemática que traen con ellos. Si bien no son de lectura “obligada” como el gran maestro Tolkien, traen tras de si la capacidad de encontrar una vuelta más real a la literatura fantástica juvenil.

El espacio en la obra de Julio Cortázar

septiembre 2, 2008 2 comentarios

Dentro de la obra de Julio Cortázar encontramos que maneja los espacios en formas asombrosas. Es importante marcar a que llamamos ‘Espacios’ a lugares físicos, como habitaciones, bibliotecas, entre otros; pero estos simples espacios habitacionales presentan variantes que afectan a la historia y a los personajes de la misma a través de los diferentes hechos que suceden en estos y el efecto que ejercen en los personajes y la historia en su totalidad. Estos espacios no sólo ocupan un lugar clave, sino que también varían según la manera en la que se los utilice, por lo general siendo disparadores del fantástico y esenciales en su característica en particular: en este caso veremos al espacio como un ente peligroso en un nivel muy alto.

Esto lo vemos en cuentos como Casa Tomada y Bestiario, que a pesar de poder ser interpretados de muchas maneras en este caso tienen no sólo una interpretación similar, sino también una conexión importante entre ellos.

Dentro de la historia de Casa Tomada vemos que los dos hermanos viven en una casa de proporciones enormes, que tenía una tradición familiar importante sobre ella. En este punto es importante aclarar que en esta historia, al igual que el Tigre en Bestiario; la casa cumple el rol de otro personaje, ya que su importancia va más allá de ser un espacio ordinario, por los sucesos y la historia que en esta se dan.

Hay una puerta maciza de roble que tiene mucha importancia, ya que a partir de esta uno puede advertir las dimensiones de la casa y, además, podemos ver que los hermanos no traspasan la puerta de roble generalmente, a pesar de que luego nos enteraremos que del otro lado de está tienen su efectos personales más importantes.

En una noche tranquila, los susurros del otro lado de la puerta de roble le hacen presentir a nuestro personaje que la casa esta siendo invadida, entonces cierra la puerta con llave y trabas para asegurarse que no haya forma de abrirlas. En esta actitud podemos notar cierto temor de parte del personaje, que podemos ligar con la imposibilidad de enfrentarse con aquello que genera esos ruidos que tanto lo alarmaron. Más llamativo es la actitud que toman, tanto él como Irene, dando a entender que es lógico que la casa haya sido tomada y que es imposible enfrentarlo, resignándose a vivir de ese lado de la casa. Hay que tener en cuenta que esta actitud está repetida luego en el cuento y marca una actitud constante en los personajes de la historia.

(…) le dije a Irene:

Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado la parte del fondo- Dejo caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados

¿Estas seguro?- Asentí

Entonces –dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir de este lado (p. 14).

Otra noche, mientras el personaje principal esta tomando un vaso de agua junto con Irene, advierte que los ruidos están avanzando por el pasillo, lo que le afirma que han cruzado la puerta de roble. Al cruzar la puerta, ellos se dan cuenta que se les acerca a gran velocidad (esto lo afirmamos viendo la decisión de salir corriendo de la casa).

(…) Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacía atrás (p. 16).

Finalmente nos quedamos con la última parte de sta historia, donde los hermanos deciden partir de la casa, ya tomada. Este acto se puede interpretar como que la fuerza o ente que esta dentro de la Casa es lo suficientemente superior como para que ellos (¿Porqué no otros también?) no puedan enfrentarlos. En Irene notamos una expresión de miedo al soltar su tejido por miedo a que se les acerquen, o los encuentre.

Podemos decir que lo que toma la casa es la muerte, pero en ese caso tomaría a las personas, no los espacios. Esos espacios que van siendo tomados son espacios en los que algo peligroso transcurre, en los cuales hay algo que les genera miedo y a lo cual rechazan sin lugar a ninguna duda. Esto nos da la idea de que estos espacios que son tomados son altamente peligrosos y la concepción de enfrentarlos no está incluida en sus ideas, por lo cual deducimos que representan al peligro y en un nivel elevado.

En Bestiario se nos presenta al personaje principal, una niña que sufre de ciertos problemas de salud. Acusando a estos su familia decide enviarla al campo, a una casa en la que habita una familia. En esta familia nos encontramos con una mujer llamada Rema, que cumple el rol de la madre; esta también Luis, que cumple un rol similar al de un padre, pero no completamente; El Nene, que es un símil tío, presentándolo como un supuesto hermano de Rema; finalmente esta Nino, a quien Isabel sospecha fue a hacer compañía.

(…) Por primera vez entendía su presencia en Los Horneros, las vacaciones, Nino. (p. 110).

Dentro de esta familia y la casa donde habita hay un elemento que se encarga de ocupar los espacios de la misma, este es un tigre, que vive merodeando por la casa y del cual nunca sabremos su procedencia.

La vida de esta familia, e incluso la de Isabel mientras dure su estadía allí, se manejan en base a el espacio en el que este el tigre. Para estar al tanto de todos los movimientos del tigre entre los integrantes de la familia y también los ayudantes de la casa (como los peones o el capataz, llamado Don Roberto) se van alertando de los movimientos de este animal, que juega el lugar de un integrante de la familia.

Mientras el tigre merodea por la casa, notamos que a nadie le llama la atención su presencia allí, ni siquiera a la familia de Isabel que piensa que puede ser un poco peligroso, pero les preocupa más el hecho de que la casa es muy triste y que el niño, Nino, está muy sólo.

A mí créeme que no me gusta que vaya – dijo Inés – No tanto por el tigre, después de todo cuidan bien ese aspecto. Pero la casa tan triste, y ese chico sólo para jugar con ella

A mí tampoco me gusta – dijo la madre

Todos los habitantes de la casa se organizan de manera tal de no entrar en las habitaciones donde esta el tigre, teniendo como un conocimiento previo de que el espacio en el que merodea el tigre es peligroso y genera una sensación de miedo en cada uno de los personajes, esta sensación es tan automática que ni siquiera es necesaria nombrarla en el texto. Una sensación muy similar a la que nombrábamos en los personajes de Casa Tomada, que conocían el temor que representaban esos espacios, pero se resistían al enfrentamiento.

Pero en este punto hay que resaltar un hecho que le da fin al cuento (también a la relación violenta que sostenían El Nene y Rema), en una de las tantas ocasiones donde se preguntaban por la presencia del tigre y Rema le dice a El Nene que el tigre estaba en el estudio de él para que El Nene pudiera ir a la biblioteca y encontrarse con el tigre, el espacio peligroso que en ese momento lo ataca. Ahí nos encontramos con el miedo, con el temor y e peligro que representaban estos espacios. Rema siente la alegría de que el tigre haya lastimado al Nene, y en un dejo de complicidad siente también gratitud a Isabel, un dato que no terminaremos de comprender.

Pongamos uno sobre otro los espacios dentro de Casa Tomada y Bestiario, superpongamos la parte de la Casa detrás de la puerta de roble sobre la casa en Los Horneros y la biblioteca hacía el final del mismo.

En esta superposición nos vamos a encontrar con algo que comenzamos a insinuar en la Introducción, existe el miedo en estos ambientes al nivel de darles un poder que se subraya claramente en la historia, un poder que hace de estos espacios un personaje más en la historia. Mostrando una parte de lo que hay en estos ambientes, ya sea un tigre o sonidos de un ente incierto.

Poniendo a estos dos espacios de igual a igual vemos que en Bestiario, sin quererlo, se enfrentan a este espacio y El Nene sale herido en su encuentro con el tigre, entonces podemos suponer en esta superposición que si a Irene y a su hermano se les hubiera ocurrido volver a la casa por sus cosas o cruzar la puerta de roble para recuperar la biblioteca, por ejemplo; ellos estarían enfrentándose a algo que los lastimaría y por el temor que ellos expresan (que vale decir es mucho más expreso del que encontramos en los personajes de Bestiario).

Notar el peligro mientras estos cuentos duran es algo que se palpa en el aire, en las palabras que salen de cada uno de los personajes. Es nuestra parte la de encontrar al peligro en algún lugar, ahí es cuando descubrimos estos espacios, ahí es cuando logramos verlos como un personaje más que no tiene la capacidad de hablar ni de expresarse en ninguna otra forma, pero si la de ser capaz de marcar claves en el desarrollo de estas historias.

Bibliografía

Cortázar, Julio, Bestiario / Deshoras, Alfaguara: Buenos Aires, 2004

Cortázar, Julio, Todos Los Fuegos el Fuego, Punto de Lectura: Buenos Aires, 2002

“Into the wild” o “Vida y muerte de Christopher McCandless”*

Es curioso como en cada ocasión en la que se habla de Into the wild o de McCandless, se suele a ser referencia a su vida y los sucesos de esta entre características románticas y la irresponsabilidad o el egoismo que se le adjudica a él.

Viendo la película que dirigió el brillante Sean Penn, no cabe la menor duda de que esta busca tomar la figura de Christopher McCandless para aplicar sobre ella algunos artíficios artísticos (del mismo modo que los propueso Jon Krakauer al escribir la biografía de McCandless, vale recordar que este es co-guionista de la película junto a Penn); artíficios que le den características heróicas a McCandless y que al espectador le permitan sentir compasión por la vida que tuvo (que, por cierto, podría haber sido mucho peor) y empatía en el modo con el que se enfrenta a los hechos. Pero nada de esto es lo que a mi me interesa, porque la película esta bien hecha y consigue movilizar al espectador con una historia impactante sobre el final.

Para continuar es necesario que veamos la imagen que ilustra el final del largometraje:

Este es Christopher McCandless y la película, el libro y el mito relatan su vida como la de un hombre acechado por una infancia difícil, distanciado de la sociedad a pesar de haber sido una de las mentes brillantes que conoció la Universidad de Emory. Pero en este breve repaso de la vida de un joven destacado en muchos aspectos de su vida (sobre todo académica y deportiva) se pierde aquello en lo que quiero llamar la atención: la estética y la filosofía en McCandless.

La busqueda de McCandless a la naturaleza traspasa las líneas de lo social para acercarse más a la filosofía Epicurea griega. La naturaleza como parte estable de la vida, como soporte constante de la existencia. Si no cito mal a la película dice en un momento: “una casa en el campo alejado, naturaleza, familia y verdad” (entre otras varias cosas que cita de Leon Tolstoi). De esta cita que toma McCandless en la película, tomamos nosotros para beber la filosofía epicurea, para leer en esas líneas los fundamentos de un modo de vida en el cual el hombre encuentra reposo en todo lo natural, donde nace el ocio de ser productivo. Esa filosofía se plasma en el largometraje para que el espectador palpe, sienta, huela y viva.

Por otro lado, se pierde la estética de McCandless. Pero, en este caso, no es la estética cinematográfica, sino la estética que rodea la fotografía que vimos anteriormente. Esta fotografía fue tomada por el mismo McCandless y quedó en su cámara sin revelar. En ella podemos ver el espíritu de un hombre viviendo el epicureismo como religión. Allí la mixtura nace en la figura de un hombre en contacto con la naturaleza más salvaje y la represantación de la sociedad entera en un colectivo (o bus, como prefieran), allí el hombre en contacto con lo más interno del mundo que habitamos se suma a lo más urbano y contaminante de las ciudades que es el transporte público que, en la historia verídica y en el film, alberga a McCandless y le da el calor y comodidad que la naturaleza no supo ofrecerle.

La muerte de McCandless generó otra serie de debates que no vienen al caso, porque lo que en esta ocasión importa es que el modo en el que eligió vivir y morir un hombre fue aquel en el que no dudaba en mezclar su raíz con su futuro. Su filosofía con su realidad.

*La diferencia de tiempo entre los post anteriores y este se debe a cuetiones tecnológicas que fueron resueltas y estamos mejor que nunca.

La musicalidad del silencio en Michaël Dudok de Wit

No es fácil hablar de Michaël Dudok de Wit hoy por dos razones: una es que ya ganó un Oscar con su corto Father and Daughter (y aparte tuvo otra nominación con The Monk and the Fish); la otra razón por la que me complica hablar de él es que voy a hacer mención a su uso del silencio, materia que me tiene obsesionado desde hace unos años en todas sus variantes.

Yendo por partes, de Wit (1953, Holanda) es un graduado de la West Surrey College of Art, cosa que importa poco, porque lo importante es el estílo que lo caracteriza. Siguiendo las líneas de la tradición oriental (lease China y Japonesa), impone un simplismo claro en cada trabajo, líneas definidas y colores bien trabajados por su textura y su brillo, hechos en acuarela que exige un esfuerzo grande para los tiempos que corren en el que la tecnología le permite hacer un corto a cualquiera.

Pero haciendo honor al título de este post, es pertinente hablar de la falta de diálogo en sus cortos. No es un problema, ya que se ve sustituído por una serie ritmica elegida especialmente para el dibujo, como si la música y el dibujo se hubieran compuesto en simultaneo. Sin ir más lejos, el último trabajo de de Wit (The Aroma of tea, 2006) muestra una combinación en el arte de la composición simetrica, si los matemáticos me permiten llamarla así; este corto esta hecho por completo en dibujos a base de té y durante los 3:20 minutos que dura podemos seguir el recorrido de un punto impulsado sólo por la música o, si se quiere complicar la cosa, impulsado por la musicalidad que el silencio le brinda, que le da el preciado movimiento.

Les dejo para que vean la obra que le valió a de Wit su primer nominación al Oscar, con la música de La Follia, de Corelli que es una interpretación bellisima.

“Stranger than fiction”: El objeto como límite de la ficción*.

Un reloj. De eso podría tratarse está película para delinear, en pocas palabras, aquello que la hace tan indescriptible como excepcional. Todo es un reloj que cumple con aquello que al ser humano le resulta imposible: constancia y fidelidad totales. Y si Harold Crick (Will Farrell) prestara más atención al reloj, la película sería otra. Por el contrario, Harold no puede quitar de su mente la frase de una escritora (que se dedica a narrar su vida en detalle) le dice a su mente, mientras corrige la hora de su reloj: “Little did he know, that this simple simile innocuous fact would result in his imminent death” (Poco sabía él que es simple, casi inocuo hecho resultaría en su inminente muerte). Desde ahí, es otra la historia. Porque el hombre debe buscar su camino, su género, su final. Debe luchar y recorre aquel camino que el héroe debe transitar y, hasta ahora, solo lo recorría un número. A Harold no parece molestarle ser un hombre/número de esos que invaden la sociedad actual hasta que llega el momento de tomar decisiones.

El reloj es aquel objeto que parte el mundo de Harold en dos y lo llevará a verificar que aquellos objetos construyen los conceptos cotidianos y son los que pueden permitir al hombre cambiar, evolucionar, mejor dicho, ser en todo aquello que una vez se quiso ser. La búsqueda se hace a partir de la raíz y la raíz no siempre es lo que parece o lo que cada individuo cree es su raíz en realidad.

Por eso esta película no es sólo literatura, porque si bien la guía que acompaña al héroe en el camino está en manos de un profesor de Teoría literaria (Dustin Hoffman), quién relata con perfección y anticipación cada paso es la narradora Karen Eiffel (Emma Thompson). Así y todo, la base de esta película está en el estilo. Ese estilo que está bien definido y depende de un solo factor, su nombre lo encierra todo: Punk. Así el sonido de la película, las representaciones de quienes conforman las circunstancias de la vida de Harold, los cambios (y, porqué no, quiénes los provocan), los deseos de un hombre que ronda los cuarenta y lo único que desea de su vida es un poco más de música. No es casualidad el encuentro de lo literario y lo musical, mucho menos lo literario y el Punk. Aquí la presencia de la música en el combate cuerpo a cuerpo entre ficción y realidad se sostiene sólo por la actitud que tienen en común por su base, en su ritmo.

Es inevitable pensar en Niebla, de Miguel de Unamuno, al momento de ver que, en este caso, una muerte unió al autor y al personaje en la realidad. Si lo vemos a partir de las circunstancias, una carta (en el caso de Niebla) y un reloj (en el caso de Stranger than fiction) son objetos, de dos épocas distintas, en los que elementos de la obra y la realidad colisionan en aquello que antes llamé un combate cuerpo a cuerpo.

El objeto/circunstancia limita la vida de Harold, como la de todos se ve limitada en esta sociedad dónde el consumo se vuelve más importante que el consumidor. Las circunstancias se construyen a partir de los objetos que el consumo decide debemos tener. La gran pregunta que deja este film es: ¿Hasta dónde cada uno construye sus circunstancias a partir del consumo y hasta dónde a partir de una actitud personal?

“Sometimes truth is stranger than fiction”

Bad Religion – Stranger
* Stranger tha fiction (Dir: Marc Forster; Guión: Zach Helm; Cast: Will Ferrell, Dustin Hoffman, Emma Thompson.)
Estrenada en cines a fines del 2006, pasó desapercibida por la mayoría de los cines de latinoamerica. Este texto es de mí autoría, lo preparé para una revista, pero no entró. Me pareció un buen principio.

Manifiesto Culturero

La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.

José Martí.

Es apropiado que diga mi nombre antes que nada (Francisco Villarreal), pero la verdad es que mi nombre poco tiene que ver con esta iniciativa. Culturero viene acompañado de un lema: Cultura directo del basurero. Ese lema no es una frase que pega y nada más, es un concepto fundacional para este espacio y su funcionamiento.

En mis años de vida he podido observar la calidad, variedad y cantidad de cultura que nos vemos sujetos a conocer. Existen propuestas varias de distintos “entes” (los llamo así para no imponer ningún tipo de índole en estos) , aquellas propuestas ,que apuntan a la cultura, nos dan una oferta cultural a que nosotros respondemos con demanda. Pero, dentro de mis reflexiones introspectivas, me pregunté: “¿Hasta que punto nuestra necesidad cultural es saciada por esa oferta que en forma voraz y automática demandamos?”. Y lo cierto es que la demanda en base a una oferta predeterminada es parcialmente forzada por los “entes” que deciden qué es oficialmente cultural. Pero no puedo evitar renegar con la existencia de una cultura oficial y lineal como estilo de vida, ejercicio y crecimiento del intelecto.

Como seres independientes y libres tenemos que tener un escape a todo aquello que nos es presentado como único, absoluto y accesible, más de una vez se encuentra lo mejor escondido en algún rincón perdido.

Creo que las necesidades culturales son muy personales, nadie puede saciar mejor su hambre de cultura que uno mismo, buscando, leyendo, escribiendo, mirando, etc. Pero, a través de Culturero, me propongo hacer una tarea personal la busqueda de aquellas cosas que la cultura oficial decide descartar, sin importar las razones.

De esta manera, con este manifiesto de segunda mano y una justificación que considero de primera, me presentó para luego traerles algo de lo mucho que tendremos para hablar.

Categorías:cultura, cultural, manifiesto