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Archive for the ‘cine’ Category

Kim Ki Duk: “La mirada del silencio”

El cine asiático es oficialmente aquel rincón en el séptimo arte que, en los últimos años, no ha dejado de sorprender en festivales y salas. Todo esto pasa por el trabajo de directores de distinta índole que conciben films de un altísimo nivel conceptual y visual. Entre los distintos estilos de dirección se destaca el del koreano Kim Ki Duk, quien en abril estrenará su nueva película, Soom (Aliento), que le consiguió una nominación a la palma de oro en el último festival de Cannes.

Este hombre, que descubrió el cine a los 30 años y en quince años concibió 16 películas y cada una aportando elementos desde su particular mirada. No es casual que este director se distancie de los otros directores asiáticos: tiene una mínima formación (como guionista, de director no tiene ninguna) y trabaja desde otra perspectiva social koreana. Kim Ki Duk trabaja el cine desde una un estatus social medio-bajo, mostrando un estilo de vida real en paisajes naturales no trabajados en absoluto. Así también es digno de resaltar la metodología de trabajo que tiene: filmaciones en tiempo record, guión casi inexistente y actores no reconocidos (en su última película podemos ver al segundo actor de renombre que incluye en su cast, el taiwanes Chen Chang).

Del mismo modo, este director consigue distanciarse por el género de sus obras. El cine oriental se caracteriza por dos grandes géneros: acción (por ejemplo: Wo hu cang long, conocida acá como El tigre y el Dragon, de Ang Lee); y el terror (como: Honogurai mizu no soko kara, o Dark water de Hideo Nakata). Pero el drama es aquella gema explorada por algunos directores de oriente que utilizan como medio para innovar desde su mirada personal.

En Soom, cuenta la historia de una mujer, casada y con una hija, que en la impotencia de la infidelidad de su marido comienza a visitar a un preso condenado a muerte, con dos intentos de suicidio en su haber. Está historia, más cercana a lo que en realidad es una ama de casa desesperada (y no la satírica Desperate Housewives), muestra las variantes que el amor entrega para redescubrir lo que el mundo tiene para ofrecer. Aquí, aquello que crea variantes es la experimentación a partir del amor como objeto: así se vuelve objetivo demostrar que la vida es grata y la muerte está sobreestimada a través de distintos métodos poco ortodoxos, pero de características significativas.

Si esta película fuera americana la esposa sería Julia Roberts y, más que seguro, sería la reivindicación del amor en su enésima versión. En este caso el espectador se introduce en el dolor que genera la curiosidad y la ansiedad ante la muerte cercana; y cómo el amor busca subsanar las diferencias entre la libertad y la opresión. Como constante fundamental el silencio reina y crea el clima para percibir los amores que se complementan en un mundo donde perder aquello que se tiene es clave fundamental en cada episodio.

Pero el director no se queda con el silencio como único interventor para crear un clima e introduce distintas canciones que demuestran, por medio de las distancias entre la libertad y la prisión, que el sentimiento va más allá de cuatro paredes y una historia personal que permanece en la incógnita. El tiempo se ejecuta como aquello irremediable que, eventualmente, caerá sobre todos y destrozará lo construido o levantará aquello olvidado.

Soom, como dije antes: Aliento, se puede resumir en eso mismo. El intento de una mujer de dar aliento a una causa perdida (su matrimonio o un condenado a muerte, depende de donde se elija mirarlo), pero ese aliento no es el aliento de hinchada, es el aliento que sale de la boca y calienta por un momento. El aliento que recuerda lo que es el calor y el contacto, la necesidad de esas sensaciones.

Kim Ki Duk brinda con su mirada una nueva perspectiva sobre la vida de un matrimonio golpeado, sobre la necesidad de atención y la constancia como elemento que alterna entre el presente, el pasado y el futuro. Cada episodio temporal será un puente entre el amor y la muerte.

Nota editada en la revista Megafón nº 3, de mayo de 2008

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Persépolis: El crecimiento enredado en la política

La obra de Marjane Satrapi publicada entre el 2000-2003, en este trabajo (ya sea que estemos leyendo el comic o mirando la película) es increible la fusión de una historia social y política de una nación y el crecimiento de una niña que no es otra más que la autora.

A los ojos de largas filas de generaciones se ha pasado la influencia de la política en la vida, se han cayado comentarios e ideologías con el único fin de no disctutir (dejando de lado la opresión y el fascismo). Cada vez que se habla de política internacional terminamos viendo los mismo tópicos: Guerra Mundial (primera o segunda), Guerra en Irak, la Guerra del Golfo o Pearl Harbor. Serán los estandares estadounidenses los que nos impongan las temáticas históricas que traten las películas de grandes estudios o las historietas de mayor alcance y nos dejen el rincón alternativo a las luchas que ellos ven como insignificantes cuando en realidad son las que dañan su ideal perfecto trazado bajo la línea de “el sueño americano” (que no incluye a toda amércia, por supuesto).

Marjane Satrapi desafió aquel standard imponiendo una historia particular, tan suya como del pueblo entero de Iran y eso nos deja a nosotros el fiel reflejo del crecimiento de un alma en plena revolución social. Aquí, en Argentina, podemos hablar durante días sobre aquellos que crecieron en épocas de conflicto social, pero la realidad es que nuestro país no pudo superar las diferencias ideologicas y desarmó, mató y desapareció familias enteras donde encontraríamos este tipo de debate ideológico. En América esta historia se repite.

La magia en la obra de Satrapi pasa por la capacidad de ver a una niña buscar soluciones que no distan de las adultas, en buscar las respuestas adecuadas a cada momento de su vida (porque la niña crece, obviamente)  envuelta en una red social de complejo movimiento. El crecimiento intelectual acompañado de las ideologías de preponderancia politico social suele dar como resultado a aquellos sujetos que en el mañana luchan y concientizan de que las realidades sociales tienen alternativas: un docente, un escritor, un padre, un compañero, etc. Todos aquellos que tienen sus edades atrapadas en la política mañana lucharan por la igualdad y el sentimiento de todo lo que los formó como personas, serán los que hoy nos den las llaves para intentar.

Hoy tenemos a Marjane Satrapi tratando de concientizar que no todo es como parece cuando ponemos CNN y vemos imágenes de Guerras prefabricadas y presidentes electos en elecciones que no eligen. Una historieta publicada en gran cantidad de idiomas (la versión en español es de Norma) y una película de fácil alcance en distintos lugares. Mi recomendación es ver las dos cosas, comparar y analizar que es lo que a uno le queda de una lucha propuesta desde la infancia.

“Into the wild” o “Vida y muerte de Christopher McCandless”*

Es curioso como en cada ocasión en la que se habla de Into the wild o de McCandless, se suele a ser referencia a su vida y los sucesos de esta entre características románticas y la irresponsabilidad o el egoismo que se le adjudica a él.

Viendo la película que dirigió el brillante Sean Penn, no cabe la menor duda de que esta busca tomar la figura de Christopher McCandless para aplicar sobre ella algunos artíficios artísticos (del mismo modo que los propueso Jon Krakauer al escribir la biografía de McCandless, vale recordar que este es co-guionista de la película junto a Penn); artíficios que le den características heróicas a McCandless y que al espectador le permitan sentir compasión por la vida que tuvo (que, por cierto, podría haber sido mucho peor) y empatía en el modo con el que se enfrenta a los hechos. Pero nada de esto es lo que a mi me interesa, porque la película esta bien hecha y consigue movilizar al espectador con una historia impactante sobre el final.

Para continuar es necesario que veamos la imagen que ilustra el final del largometraje:

Este es Christopher McCandless y la película, el libro y el mito relatan su vida como la de un hombre acechado por una infancia difícil, distanciado de la sociedad a pesar de haber sido una de las mentes brillantes que conoció la Universidad de Emory. Pero en este breve repaso de la vida de un joven destacado en muchos aspectos de su vida (sobre todo académica y deportiva) se pierde aquello en lo que quiero llamar la atención: la estética y la filosofía en McCandless.

La busqueda de McCandless a la naturaleza traspasa las líneas de lo social para acercarse más a la filosofía Epicurea griega. La naturaleza como parte estable de la vida, como soporte constante de la existencia. Si no cito mal a la película dice en un momento: “una casa en el campo alejado, naturaleza, familia y verdad” (entre otras varias cosas que cita de Leon Tolstoi). De esta cita que toma McCandless en la película, tomamos nosotros para beber la filosofía epicurea, para leer en esas líneas los fundamentos de un modo de vida en el cual el hombre encuentra reposo en todo lo natural, donde nace el ocio de ser productivo. Esa filosofía se plasma en el largometraje para que el espectador palpe, sienta, huela y viva.

Por otro lado, se pierde la estética de McCandless. Pero, en este caso, no es la estética cinematográfica, sino la estética que rodea la fotografía que vimos anteriormente. Esta fotografía fue tomada por el mismo McCandless y quedó en su cámara sin revelar. En ella podemos ver el espíritu de un hombre viviendo el epicureismo como religión. Allí la mixtura nace en la figura de un hombre en contacto con la naturaleza más salvaje y la represantación de la sociedad entera en un colectivo (o bus, como prefieran), allí el hombre en contacto con lo más interno del mundo que habitamos se suma a lo más urbano y contaminante de las ciudades que es el transporte público que, en la historia verídica y en el film, alberga a McCandless y le da el calor y comodidad que la naturaleza no supo ofrecerle.

La muerte de McCandless generó otra serie de debates que no vienen al caso, porque lo que en esta ocasión importa es que el modo en el que eligió vivir y morir un hombre fue aquel en el que no dudaba en mezclar su raíz con su futuro. Su filosofía con su realidad.

*La diferencia de tiempo entre los post anteriores y este se debe a cuetiones tecnológicas que fueron resueltas y estamos mejor que nunca.