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Archive for 31 agosto 2008

“Into the wild” o “Vida y muerte de Christopher McCandless”*

Es curioso como en cada ocasión en la que se habla de Into the wild o de McCandless, se suele a ser referencia a su vida y los sucesos de esta entre características románticas y la irresponsabilidad o el egoismo que se le adjudica a él.

Viendo la película que dirigió el brillante Sean Penn, no cabe la menor duda de que esta busca tomar la figura de Christopher McCandless para aplicar sobre ella algunos artíficios artísticos (del mismo modo que los propueso Jon Krakauer al escribir la biografía de McCandless, vale recordar que este es co-guionista de la película junto a Penn); artíficios que le den características heróicas a McCandless y que al espectador le permitan sentir compasión por la vida que tuvo (que, por cierto, podría haber sido mucho peor) y empatía en el modo con el que se enfrenta a los hechos. Pero nada de esto es lo que a mi me interesa, porque la película esta bien hecha y consigue movilizar al espectador con una historia impactante sobre el final.

Para continuar es necesario que veamos la imagen que ilustra el final del largometraje:

Este es Christopher McCandless y la película, el libro y el mito relatan su vida como la de un hombre acechado por una infancia difícil, distanciado de la sociedad a pesar de haber sido una de las mentes brillantes que conoció la Universidad de Emory. Pero en este breve repaso de la vida de un joven destacado en muchos aspectos de su vida (sobre todo académica y deportiva) se pierde aquello en lo que quiero llamar la atención: la estética y la filosofía en McCandless.

La busqueda de McCandless a la naturaleza traspasa las líneas de lo social para acercarse más a la filosofía Epicurea griega. La naturaleza como parte estable de la vida, como soporte constante de la existencia. Si no cito mal a la película dice en un momento: “una casa en el campo alejado, naturaleza, familia y verdad” (entre otras varias cosas que cita de Leon Tolstoi). De esta cita que toma McCandless en la película, tomamos nosotros para beber la filosofía epicurea, para leer en esas líneas los fundamentos de un modo de vida en el cual el hombre encuentra reposo en todo lo natural, donde nace el ocio de ser productivo. Esa filosofía se plasma en el largometraje para que el espectador palpe, sienta, huela y viva.

Por otro lado, se pierde la estética de McCandless. Pero, en este caso, no es la estética cinematográfica, sino la estética que rodea la fotografía que vimos anteriormente. Esta fotografía fue tomada por el mismo McCandless y quedó en su cámara sin revelar. En ella podemos ver el espíritu de un hombre viviendo el epicureismo como religión. Allí la mixtura nace en la figura de un hombre en contacto con la naturaleza más salvaje y la represantación de la sociedad entera en un colectivo (o bus, como prefieran), allí el hombre en contacto con lo más interno del mundo que habitamos se suma a lo más urbano y contaminante de las ciudades que es el transporte público que, en la historia verídica y en el film, alberga a McCandless y le da el calor y comodidad que la naturaleza no supo ofrecerle.

La muerte de McCandless generó otra serie de debates que no vienen al caso, porque lo que en esta ocasión importa es que el modo en el que eligió vivir y morir un hombre fue aquel en el que no dudaba en mezclar su raíz con su futuro. Su filosofía con su realidad.

*La diferencia de tiempo entre los post anteriores y este se debe a cuetiones tecnológicas que fueron resueltas y estamos mejor que nunca.

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