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Archive for 24 marzo 2008

“Stranger than fiction”: El objeto como límite de la ficción*.

Un reloj. De eso podría tratarse está película para delinear, en pocas palabras, aquello que la hace tan indescriptible como excepcional. Todo es un reloj que cumple con aquello que al ser humano le resulta imposible: constancia y fidelidad totales. Y si Harold Crick (Will Farrell) prestara más atención al reloj, la película sería otra. Por el contrario, Harold no puede quitar de su mente la frase de una escritora (que se dedica a narrar su vida en detalle) le dice a su mente, mientras corrige la hora de su reloj: “Little did he know, that this simple simile innocuous fact would result in his imminent death” (Poco sabía él que es simple, casi inocuo hecho resultaría en su inminente muerte). Desde ahí, es otra la historia. Porque el hombre debe buscar su camino, su género, su final. Debe luchar y recorre aquel camino que el héroe debe transitar y, hasta ahora, solo lo recorría un número. A Harold no parece molestarle ser un hombre/número de esos que invaden la sociedad actual hasta que llega el momento de tomar decisiones.

El reloj es aquel objeto que parte el mundo de Harold en dos y lo llevará a verificar que aquellos objetos construyen los conceptos cotidianos y son los que pueden permitir al hombre cambiar, evolucionar, mejor dicho, ser en todo aquello que una vez se quiso ser. La búsqueda se hace a partir de la raíz y la raíz no siempre es lo que parece o lo que cada individuo cree es su raíz en realidad.

Por eso esta película no es sólo literatura, porque si bien la guía que acompaña al héroe en el camino está en manos de un profesor de Teoría literaria (Dustin Hoffman), quién relata con perfección y anticipación cada paso es la narradora Karen Eiffel (Emma Thompson). Así y todo, la base de esta película está en el estilo. Ese estilo que está bien definido y depende de un solo factor, su nombre lo encierra todo: Punk. Así el sonido de la película, las representaciones de quienes conforman las circunstancias de la vida de Harold, los cambios (y, porqué no, quiénes los provocan), los deseos de un hombre que ronda los cuarenta y lo único que desea de su vida es un poco más de música. No es casualidad el encuentro de lo literario y lo musical, mucho menos lo literario y el Punk. Aquí la presencia de la música en el combate cuerpo a cuerpo entre ficción y realidad se sostiene sólo por la actitud que tienen en común por su base, en su ritmo.

Es inevitable pensar en Niebla, de Miguel de Unamuno, al momento de ver que, en este caso, una muerte unió al autor y al personaje en la realidad. Si lo vemos a partir de las circunstancias, una carta (en el caso de Niebla) y un reloj (en el caso de Stranger than fiction) son objetos, de dos épocas distintas, en los que elementos de la obra y la realidad colisionan en aquello que antes llamé un combate cuerpo a cuerpo.

El objeto/circunstancia limita la vida de Harold, como la de todos se ve limitada en esta sociedad dónde el consumo se vuelve más importante que el consumidor. Las circunstancias se construyen a partir de los objetos que el consumo decide debemos tener. La gran pregunta que deja este film es: ¿Hasta dónde cada uno construye sus circunstancias a partir del consumo y hasta dónde a partir de una actitud personal?

“Sometimes truth is stranger than fiction”

Bad Religion – Stranger
* Stranger tha fiction (Dir: Marc Forster; Guión: Zach Helm; Cast: Will Ferrell, Dustin Hoffman, Emma Thompson.)
Estrenada en cines a fines del 2006, pasó desapercibida por la mayoría de los cines de latinoamerica. Este texto es de mí autoría, lo preparé para una revista, pero no entró. Me pareció un buen principio.