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Archivo para Septiembre 2008

El espacio en la obra de Julio Cortázar – Continuación…

En ocasiones anteriores habíamos planteado un método de lectura sobre algunos cuentos de Julio Cortázar (ver post). Allí nos adentramos en la lectura de los cuentos “Casa tomada” y “Bestiario” para analizar el uso especifico del peligro en el espacio que se ejecutaba en estas obras.

El espacio que es tan extraño y a la vez tan simple que genera diferentes situaciones y eventos fantásticos. Podemos ubicar dos cuentos de Cortázar que son muy importantes, y son: “Las Puertas del Cielo”, donde una bailanta lleva al encuentro de Mauro con Celina, su esposa, recientemente fallecida; otro ejemplo es el cuento “El Otro Cielo”, donde vemos al personaje principal que al adentrarse en una galería sobre la calle Güemes en Buenos Aires, se transporta a París de años atrás

En primera instancia nos encontramos con el cuento “Las Puertas del Cielo”, donde Mauro pierde a su mujer Celina, y mientras busca consuelo o compañía con su amigo, un abogado llamado Marcelo, sale a bailar como lo hacía cuando su mujer vivía. En busca de algo que logre despejar a Mauro entran en una bailanta, esta bailanta que funciona de una manera tan normal termina siendo fantástica. Mientras están dentro se encuentran con que empiezan a sentirse extraños, con calor y agobiados. En su estadía en la bailanta ven pasar a unos metros de ellos a una mujer, que Marcelo ve parecida en exceso a Celina, aturdido se encuentra con que Mauro también la vio y pensó exactamente lo mismo.

En el otro cuento, titulado “El Otro Cielo”, nos encontramos con un personaje principal, que es un hombre que no nos dice como se llama. Este Hombre relata su vida, y la cuenta de la manera en la que a él le resulta agobiadora y exhaustiva. En su búsqueda de una salida recorre las calles del barrio cerca de la Galería Güemes, en está se encuentra un espacio particular que lo lleva a la ciudad de Paris años atrás de cuando relata su vida, el año 1928 aproximadamente. En esta Galería y el lugar a donde lo transporta, el Hombre encuentra una forma de escapar de sus responsabilidades, de su madre y de su novia. En Paris encuentra el relax y la tranquilidad suficiente para poder vivir sin que el resto de los sucesos le importen, más allá de los que pueden afectar a su acompañante parisina. Vale aclarar que existe un dejo de peligrosidad y temor en el Paris al que llega a través de la Galería Güemes, la presencia del asesino llamado Laurent es la que representa el peligro. Esta presencia se presenta en el espacio al que viaja el Hombre, pero la figura de Laurent no es el espacio, por lo tanto no lo tomamos como un Espacio capaz de ser denominado como peligroso.

Hay que aclarar que igualmente el Hombre se siente amenazado por la presencia de Laurent, al igual que por la de un hombre al que llaman el Sudamericano, pero su miedo parte del miedo de Josiane (su, anteriormente mencionada, parisina acompañante): (…) Josiane en su bohardilla de novela barata, con el miedo al estrangulador rondando por París y esa manera de apretarse más y más contra mí mientras pasábamos revista a los asesinatos de Laurent

En base a estos dos textos podemos plantear, superficialmente, la idea de que estos personajes necesitan el Espacio Fantástico como una forma de relax y de tranquilidad. Estas formas se ven apoyadas por la presión que ejercen diferentes maneras de la vida cotidiana de cada uno y la sensación de incomprensión en otros personajes. Las diferecnias con los espacios tratados en los cuentos anteriores está a simple vista, y más allá del análisis que hagamos al respecto, los dos tipos de espacios son de gran diferencia entre uno y el otro y, sin embargo, ambos bajo la firma del mismo autor.

Bibliografía

Cortázar, Julio, Bestiario / Deshoras, Alfaguara: Buenos Aires, 2004

Cortázar, Julio, Todos Los Fuegos el Fuego, Punto de Lectura: Buenos Aires, 2002